Rutinas de limpieza
Repartir la limpieza en tareas diarias, semanales y mensuales
Dividir la limpieza del hogar en distintos tipos de tareas según su frecuencia ayuda a que ninguna quede acumulada y a que el tiempo dedicado sea manejable.

Tres niveles de frecuencia
Una forma práctica de organizar la limpieza es pensarla en tres niveles: tareas diarias breves, tareas semanales algo más extensas y tareas mensuales que se hacen con menor frecuencia. De esta manera, ningún día concentra demasiado trabajo.
Tareas diarias
Son tareas cortas que evitan que la suciedad y el desorden se acumulen: lavar la vajilla usada, ordenar superficies visibles y ventilar los ambientes unos minutos.
Tareas semanales
Incluyen pasar la aspiradora o el trapo de piso, cambiar la ropa de cama, limpiar el baño en profundidad y sacudir el polvo de muebles y superficies.
Tareas mensuales
Abarcan la limpieza de vidrios, la revisión de electrodomésticos como la heladera o el horno, y la limpieza de zonas menos visibles como zócalos o la parte alta de los muebles.
Rutina diaria
- Lavar la vajilla utilizada
- Ordenar superficies visibles
- Ventilar los ambientes
- Sacar la basura si corresponde
Rutina semanal
- Pasar aspiradora o trapo de piso
- Cambiar sábanas y toallas
- Limpiar el baño en profundidad
- Sacudir el polvo de los muebles
Rutina mensual
- Limpiar vidrios y espejos
- Revisar y limpiar la heladera
- Limpiar zócalos y rincones altos
- Repasar el interior de placares
